Posiblemente el recorrido del rally más famoso del mundo constituye uno de los trayectos cicloturistas más duros e inolvidables que se puedan imaginar. Un viaje de más de 7.000 kilómetros a través de paisajes cautivadores y salvajes, climas extremos, mares de dunas, culturas fascinantes… Un viaje que pondrá al límite al biker más experimentado, pero que sin duda brinda la satisfacción de poder decir: ‘yo vencí al desierto con mi BH’.
Días: Unos 2 meses
Kilómetros: 7.200 km. / 4.500 millas
Dificultad: Alta
El Rally París-Dakar es uno de los espectáculos del motor más famosos e históricos que existen, y cuenta ya con tres décadas de historia sobre sus ‘ruedas’. La carrera como tal surgió en 1979, aunque la idea tomó forma en la cabeza de Thierry Sabine dos años antes de celebrarse la primera prueba. Sabine era un piloto off-road que se perdió durante tres días en el desierto del Ténéré mientras participaba en el rally Abjider-Niza. Estuvo vagando hasta que le encontraron al borde de la deshidratación.
Esta experiencia extrema fue el germen que dio vida al Rally Dakar y ha mantenido el espíritu de ‘supervivencia’ intacto en todas y cada una de las ediciones de esta famosa prueba, que ha visto desfilar a deportistas, famosos y hasta príncipes y reyes. Hoy en día la carrera ha cambiado de escenario, trasladándolo de África a Sudamérica, y sigue siendo un reto en todos los sentidos, aunque nada comparable al que idearon un grupo de ciclistas: hacer el recorrido tradicional del Dakar… ¡en bicicleta!.
Si en coche, moto o camión realizar este recorrido es todo un espectáculo, y una auténtica prueba de resistencia, hacerlo sobre una bicicleta es toda una aventura de 7.200 kilómetros -4.500 millas- y diez semanas de duración, que parte de la misma base de la Torre Eiffel y concluye en el centro de la ciudad senegalesa de Dakar, atravesando Francia, Andorra, España, Marruecos, Mauritania y Senegal.
Los fundadores de la web www.bike-dreams.com querían ofrecer la posibilidad de experimentar el “sueño” de ser capaz de completar el trazado en bicicleta y lanzaron el guante, que fue recogido por más de una treintena de personas en sus primeras ediciones, todos ellos entusiastas del ciclismo y de los viajes, con edades tan dispares que van desde los 23 hasta los 63 años.
Francia-Andorra (11 etapas/jornadas – 1.280 km.)
El viaje comienza en el mismo centro de París, en base de la mítica Torre Eiffel. Las orillas del río Sena serán nuestro guía en la ciudad de las luces, donde podemos admirar edificios tan emblemáticos como el Arco de Triunfo, la catedral de Notre Dame o el Museo del Louvre.
Un ‘paseo’ nos conduce fuera de la capital, hacia el sur, con impresionantes vistas de la campiña francesa y atravesando poblaciones tan bellas como Vézelay o Le Puy-en-Velay, ciudades medievales declaradas patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Los primeros días de viaje son una lección para el cuerpo, que nos inculca la rutina diaria: pedalear, comer, dormir. Poco a poco las colinas se convierten en montes, y los montes se van transformando lentamente en montañas. Llegamos a Los Pirineos…
Andorra-España (2 etapas/jornadas – 208 km.)
El paso de la frontera entre Francia y España se realiza por el pequeño principado de Andorra, el país de los Pirineos, y por el punto más alto del viaje (el Puerto de Envalira a 2.408) y también uno de los más fríos que nos vamos a encontrar durante el viaje…
No os olvidéis un buen ‘cortavientos’ y ropa de abrigo para superar este duro puerto. En la capital, Andorra La Vella, nos recuperaremos para afrontar el siguiente tramo del viaje.
España-Marruecos (12 etapas/jornadas – 1.474 km.)
El paso por España también es complicado, pero gratificante. Noches y mañanas frías, tardes calientes, colinas y montañas interminables… España es de los países más montañosos de Europa y ello implica subir algún piñón de vez en cuando.
Este país también atesora paisajes fascinantes, con extensos campos de viñedos y olivos y ciudades históricas como Cuenca, muy conocida por sus “casas colgantes”, Teruel, con su arquitectura patrimonio de la Humanidad, o Granada, esta última famosa por su Alhambra de indescriptible belleza y un tributo duradero a la edad de oro del Islam que descansa a los pies de Sierra Nevada.
Un paseo rápido en ferry a través del Estrecho de Gibraltar nos llevará a Ceuta, enclave español en la costa del norte de África. A partir de aquí nos espera otro Continente, donde no sólo cambia el paisaje, sino también la cultura.
Marruecos-Mauritania (16 etapas/jornadas – 1.577 km.)
Ciudades laberínticas, callejones estrechos, pequeñas plazas, mercados y calles llenas de olores, gustos y colores que nos traslada a otro mundo, a otra época. Kasbahs, palmeras, té de menta dulce… la llamada a la oración de las mezquitas sustituye al repicar de las campanas de iglesia y la música berebere nos acompaña en nuestro viaje… aún queda un largo trecho.
Mientras viajamos entre las ciudades amuralladas de Fez y Marrakech, las más importantes del país, podemos desviarnos a la excavación arqueológica de Volubilis, que cuenta con el mejor yacimiento romano del norte de África, que data de hace dos mil años. En Marruecos también tendremos que enfrentarnos al Col de Zad en el Atlas Medio y después el áspero Alto Atlas por los pasos de Tizi-n-Tichka y Tizi-n-Test, todos por encima de los 2.000 metros.
Las condiciones cambian increíblemente rápido en el Sahara occidental. Una suave brisa y, poco después, sopla un fuerte viento… pero siempre bajo un sol abrasador. Conforme se alcanza la costa atlántica en Sidi Ifni las temperaturas bajan y el trayecto es más amable, aunque el paisaje arenisco no cambia al entrar en Mauritania.
Mauritania-Senegal (6 etapas/jornadas – 744 km.)
Este país parece nacido de la arena, con mesetas interminables en las que las dunas se pierden en el horizonte. El calor al mediodía es muy alto por lo que conviene circular a primeras y últimas horas de la jornada. Los rayos del sol crean sombras en las dunas y el naranja invade el camino haciendo nuestra experiencia sobre la bicicleta única y surrealista.
El camino es recto y plano, y bien pavimentado aunque es probable que tengas que esquivar las caravanas de camellos que cruzan la carretera. El contraste es sorprendente al dejar el vacío del desierto y entrar en las ruidosas y concurridas calles de Nouakchott, La capital de Mauritania y la mayor ciudad en el Sahara. Es la ciudad donde el desierto se une con el océano.
En un par de jornadas llegamos al Parque Nacional de Diawling, al norte del río Senegal. El paisaje cambia del ‘arena desierto’ al ‘verde pantano’. Lagartos, cocodrilos y cerdos salvajes nos saludan al entrar en Senegal. ¡Hemos cruzado El Sahara!…
Senegal (Dakar) (4 etapas/jornadas – 383 km.)
Las últimas jornadas trascurren por la sabana y a la sombra de enormes árboles baobab. La primera ciudad que nos encontramos es la antigua capital colonial francesa de Saint-Louis, que ofrece una excelente oportunidad para disfrutar del pescado fresco, zumos de fruta y pan caliente y un reparador descanso antes de finalizar el viaje en la ciudad de Dakar, la más importante del África Occidental y el punto más al oeste del continente.