Por esta razón, es fundamental aprender a mantener una correcta colocación en la bicicleta ya que además de evitar lesiones permite ir más cómodo y obtener un mayor rendimiento. Para ello, es necesario realizar un estudio del movimiento (o cinemática) y de las fuerzas (o cinética), lo que se denomina biomecánica.
En la biomecánica aplicada al ciclismo se utilizan varias metodologías para determinar la posición óptima del ciclista en la bicicleta. El método Bikefitting se basa en la medición de los diferentes segmentos corporales como altura, longitud de la entrepierna, longitud del tronco, de los brazos, etcétera. Una aplicación matemática obtendrá las medidas recomendables para el ciclista en base a los resultados obtenidos de la medición de las extremidades. El método estático utiliza la medición estática de los ángulos de las diferentes articulaciones cuando el ciclista se encuentra sobre la bicicleta en posición estática. Y finalmente el método dinámico, y también el más preciso para evaluar las características del pedaleo, consiste en el análisis de 2 o 3 dimensiones de las articulaciones mientras el ciclista está pedaleando.
Tanto si acabas de comprar tu BH como si has rodado ya con ella es imprescindible modificar algunos componentes para obtener una mejor posición y no crear malas manías. Antes de comenzar con la bici debemos tomar nuestras propias medidas: de la entrepierna, del pie, de la tibia y el fémur y finalmente del torso.
Una vez tenemos las medidas tomadas es necesario aplicar una serie de porcentajes para obtener la altura del sillín, el retroceso y la distancia el sillín y el manillar. Sumando la medida del pie y la de la entrepierna y multiplicando el resultado por 0,7224 o en su defecto calculando el 72,24% del resultado obtenemos la altura del sillín. Para calcular el retroceso basta con multiplicar la medida del fémur por 0,1345 o calcular el 13,45%. Finalmente para conocer la distancia que debemos llevar entre el sillín y el manillar, debemos sumar la medida del torso y la de la entrepierna para multiplicar el resultado por 0,3832 o calcular el 38,32% de la suma.
Por supuesto, estos porcentajes son orientativos ya que cada ciclista tiene una morfología diferente y las variantes pueden ser muy diferentes de unos casos a otros. Por eso, es fundamental que cada uno busque su ‘posición perfecta’ utilizando una serie de guías para obtener la postura que mejor se adapte a las características de cada uno.
La altura del sillín
Comprender la finalidad del sillín es el paso principal para su buena utilización. La comodidad, seguridad, aerodinámica y rendimiento sobre nuestra BH será mayor si comprendemos que se trata de un punto de apoyo y no un lugar donde sentarnos, al igual que lo son también los pedales y el manillar.
La altura ideal es aquella que permite trabajar todas las prestaciones del potencial de cada usuario, obtener la máxima facilidad para conseguir la mejor posición aerodinámica y desde luego conseguir la comodidad esencial para apoyarse.
Retroceso
Si nos sentamos en la parte posterior o tiramos el sillín hacía detrás ganamos retroceso y altura de sillín, por el contrario si nos sentamos hacia la punta o tiramos el sillín hacia delante perdemos retroceso y altura. Así pues, es otro concepto a tener en cuenta, no solo varía la altura por subir o bajar un sillín sino que ésta también depende de dónde nos sentemos o el retroceso que le demos a nuestro sillín.
Pedales
Al igual que el sillín, los pedales son otro punto de apoyo que hay que utilizar de manera correcta. Dependiendo de la marca tienen más o menos grosor, datos que influyen a la hora de colocar la altura del sillín. También es importante controlar el grosor de la suela de las zapatillas que se utilicen ya que cuanto más gruesa y flexible sea una suela, más zona muerta y menos sensibilidad para pedalear bien.
Situación de las calas
La colocación de las calas influye en que la fuente mayoritaria en la pedalada sea la velocidad o la fuerza y que colaboren más o menos músculos. Si colocamos las calas más retrasadas se arrastran mejor los desarrollos y predomina la fuerza en el pedaleo activando más los músculos que los tendones. Además, mediante esta posición se pierde el porcentaje óptimo del reparto del peso del cuerpo sobre los puntos de apoyo, cargando todo sobre el manillar.
La posición correcta es debajo del metatarso en el dedo gordo del pie y coincidiendo con el eje del pedal. De esta manera se activan los músculos y tendones traduciéndose en potencia.